¡Ven por una sesión gratis de Access Bars este mes de septiembre! No estás solo, elige abrirte a las posibilidades de soltar el estrés y la ansiedad de la forma más sencilla, divertida y relajante.
Access Bars es una técnica de aplicación manual que consigue, mediante unos suaves toques en ciertos puntos específicos de la cabeza, que las ondas cerebrales cambien, pasando de ondas Beta (estado de vigilia) a ondas Theta o Delta (estados de relajación profunda).
Access Bars es un proceso que activa 32 barras energéticas situadas en la cabeza. Cada una de estas barras contiene información sobre determinadas áreas de la vida (dinero, control, creatividad, poder, sexualidad, cuerpo, envejecimiento, alegría, tristeza, etc.). La información que dichas barras contienen son los puntos de vista que has ido creando y haciendo significativos a lo largo de tu existencia y que, de una forma u otra, te mantienen anclado y te impiden mejorar en algún aspecto de tu vida.
Al ser estimuladas, las barras comienzan a descargarse y eliminar información (carga eléctrica). Se trata, literalmente, de formatear nuestro cerebro, como si de un disco duro se tratase.
¿Significa eso que perderás información valiosa para ti? ¿Qué olvidarás nombres, datos importantes o recuerdos vitales? PARA NADA.
Access Bars no borra ese tipo de información, llamémosla objetiva, sino que, por ejemplo, hará desaparecer puntos de vista, percepciones como “los hombres son malos” o “hay que sufrir para conseguir lo que se quiere” seas consciente de ellas o no. Estas ideas asentadas en tu mente están limitando tu capacidad de recibir mucho más de esta vida.
¿Qé se siente después de una sesión de barras?
El primer síntoma suele ser una relajación profunda como casi nunca antes se ha experimentado. Muchas personas se duermen durante la sesión, otras entran en un estado de entresueño, en el que parecen dormidas pero están conscientes. En este estado de la mente, el inconsciente comienza a soltar y eliminar la basura acumulada durante años de forma suave y placentera. El segundo síntoma suele ser una sensación de paz y claridad mental, muy poco común para la mayoría de las personas.